El cultivo de medio millón de árboles de madera noble permitirá a la industria valenciana reducir un tercio las importaciones en 20 años

La Comunidad Valenciana necesitaría plantar medio millón de árboles de especies nobles para reducir a un tercio las importaciones de este tipo de materia prima que usa la industria valenciana de mobiliario, según se ha puesto de manifiesto tras la explicación del “Manual de Plantaciones de Maderas Nobles: establecimiento, gestión y control de la calidad de la madera”, editado por el Instituto Tecnológico del Mueble, Madera, Embalaje y Afines, AIDIMA, y que esta tarde se ha presentado en el Jardín Botánico de Valencia.
Esta guía, que presenta siete capítulos que desarrolla contenidos relativos a la elección de especies, los tratamientos culturales, y el monitoreo de la calidad interna de la madera, entre otros, ajena a un enfoque comercial de promoción de explotaciones forestales, pretende asesorar a las plantaciones existentes y futuras sobre las mejores técnicas disponibles para la adecuada gestión y control de la calidad de la madera.
La calidad de la madera noble para uso industrial, sobre la base de un desarrollo sostenible, será fundamental en las próximas décadas, ya que se prevé un importante incremento de los precios de esta materia prima que anualmente la Comunidad Valenciana importa de países terceros del orden de 1,3 millones de metros cúbicos, según a asegurado durante la presentación el doctor Ingeniero de Montes, José Vicente Oliver, coordinador de I+D de AIDIMA y co-autor del libro.
Oliver ha estado acompañado por el director del Jardín Botánico, Antoni Aguilella, el subdirector de AIDIMA, José Manuel Boronat, y la ingeniero de montes y técnico del centro tecnológico Elena Soriano, junto a Gus Verhaeghe y Carmen Santos, co-autores también del manual.
Los contenidos del libro proporcionan información técnica y práctica para la adecuada gestión de plantaciones de especies maderables nobles de calidad para la producción industrial, a la vez que pretende dar alternativa al cultivo de tierras agrícolas abandonadas o marginales.
Según el manual, esta realidad del abandono que se está produciendo sobre las tierras agrícolas de interior se debe a la baja rentabilidad de las explotaciones y al éxodo de la población rural hacia las zonas del litoral que se ha producido durante las últimas décadas. Mediante el establecimiento de plantaciones de maderas nobles se contribuye, además, a un desarrollo rural sostenible, favoreciendo la estabilidad de la población y la generación de riqueza, destaca el libro técnico.
Desde el punto de vista medioambiental –explica el documento impreso-, las plantaciones de maderas nobles permiten la fijación de CO2 durante el crecimiento de los árboles (a razón de 1 tonelada de dióxido de carbono por tonelada de madera), además de actuar como reservorio en los posteriores productos elaborados con esta materia prima. Las plantaciones contribuyen además a fijar el suelo, evitando la erosión y mejorando los ciclos del agua.
Por su parte, el subdirector de AIDIMA, José Manuel Boronat, agradeció a los autores del manual su trabajo, y señaló que ha sido posible gracias a la iniciativa comunitaria INTERREG III a través del proyecto europeo DEFOR, y al IMPIVA por su apoyo.
Boronat subrayó, que además de las ventajas ya señaladas, el largo ciclo de vida de la madera, reciclable y reutilizable en su práctica totalidad, permite una gestión estrategia de los recursos forestales, y posibilitan, por tanto, el aprovechamiento de la biomasa como recurso para la generación de energía, contribuyendo así a reducir el uso de los derivados del petróleo.
Esta ventaja, junto a la incorporación a la industria de métodos de eficiencia energética, en los que AIDIMA está trabajando como uno de sus principales objetivos, nos permitirán aportar nuestro grano de arena a un planeta necesitado de que las distintas industrias y países adquieran compromisos sin fisuras para su preservación, precisó Boronat.
Fuente: Infurma 14/07/2008

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