Un color para cada estancia VI: el violeta y el negro

decorar con el color lila
Dormitorio juvenil con tonos lilas

Esta semana os damos ideas sobre cómo decorar vuestro hogar con los dos colores más enigmáticos, el violeta y el negro.

El violeta es el color del misticismo. Se asocia con el lujo, la extravagancia, la sabiduría y la creatividad. Es un color que aporta la estabilidad del azul y la energía del rojo y es muy raro de encontrar en la naturaleza. Es ideal para dormitorios y estancias donde se necesite tranquilidad y relajación, ya que el color violeta conecta con la parte más emocional invitando a la meditación.

Este color expresa también la exclusividad y autoridad e intensifica la capacidad intelectual y el autocontrol por lo que se recomienda en despachos y salas de estudio. Los tonos suaves y medios del color violeta se utilizan para crear un ambiente misterioso y confortable en el hogar y para producir sentimientos nostálgicos y románticos. En cambio, se deben evitar los tonos oscuros de este color ya que pueden evocar melancolía y tristeza y producir sensación de frustración.

El negro es la ausencia total del color y representa el prestigio, la elegancia, la independencia, lo desconocido, la formalidad yla autoridad. Este color, utilizado con acierto, evoca un aire de misterio, sensualidad, receptividad, profundidad y sofisticación al hogar. Pero, mal utilizado se asocia a la muerte y la insania y si se emplea en exceso puede generar un efecto distante e intimidatorio.

El color negro se debe utilizar en estancias con grandes ventanales y mucha luz para sacarle el máximo partido y siempre combinado con el color blanco o colores vivos y energéticos, como el rojo o naranja, lo que aportará luminosidad y un aire de modernidad al hogar. El negro no es recomendable en habitaciones de niños, cocinas, espacios relacionados con la salud y lugares donde se quiera establecer una comunicación fluida entre las personas.

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